Despedida de José María Pérez Ramos, Director Gerente de la OSI Araba

Apreciadas/os compañeras/os:
Hoy ceso en mis funciones como director gerente de la OSI Araba y me quería dirigir a todos vosotros una última vez.
Hace ya unos meses que venía contemplando la posibilidad de volver a la asistencia. Por un lado, como en su momento os decía al aceptar el cargo, me considero un profesional asistencial, y tras más de cinco años y medio en labores de gestión, primero como subdirector médico y posteriormente como director gerente, entendía que llegaba ya el momento de recuperar la que siempre ha sido mi pasión, que es el ejercicio de la medicina. Por otra parte, el desempeño de este tipo de labores supone una serie de sacrificios (sobre todo personales y familiares) que, al menos en mi caso, condicionan la permanencia en el cargo. Y, por último, creo que es sano que las organizaciones puedan disfrutar cada cierto tiempo de cambios en los roles de dirección que aporten un nuevo aire, con otras formas de ver los problemas y otra filosofía de trabajo, proponiendo así soluciones distintas a los problemas que tenemos que afrontar en nuestro día a día.
Todo ello me llevó a comunicar mi decisión hace ya unas semanas a la Dirección de Osakidetza, entendiendo que debía cerrar mi ciclo en la gerencia.
Han sido unos años duros, donde hemos afrontado una pandemia, un gran proceso de vacunación poblacional, y posteriormente una serie de traslados en el contexto del plan funcional que además debíamos llevar a cabo sin desatender la necesaria recuperación pospandemia de nuestra actividad asistencial. Y a través de todos esos sucesos, por traumáticos que hayan podido ser, he sido testigo de excepción de la gran valía profesional y humana de todos y cada uno de los integrantes de nuestra organización.
Deseo expresaros el inmenso honor que para mí ha supuesto el poder dirigir la OSI todos estos años, y también pediros disculpas por aquellas situaciones que no haya sabido entender o afrontar como os hubiera gustado. Quiero, no obstante, trasmitiros que como equipo directivo hemos tomado, en todo momento, las decisiones que considerábamos eran las mejores para el conjunto de la organización, tanto para los pacientes como para los profesionales.
Para finalizar, en toda esta aventura he contado con el apoyo y la ayuda de muchos de vosotros: nunca os podré estar lo suficientemente agradecido, y quiero que sepáis que nunca olvidaré esa generosidad que habéis tenido conmigo. Vuelvo a mi servicio, a la neurología, donde siempre me tendréis para lo que podáis necesitar.
Un afectuoso saludo.
José María Pérez Ramos













