BPSO® · II boletín
Este boletín tiene como finalidad extender buenas prácticas en la organización, que es esencial para garantizar un cuidado de calidad y centrado en las necesidades de las y de los pacientes
En el ámbito de la atención sanitaria, la implementación de buenas prácticas resulta esencial para garantizar un cuidado de calidad y centrado en las necesidades de las y de los pacientes. En nuestra organización sanitaria este compromiso se refleja en la aplicación de tres guías de la Registered Nurses’ Association of Ontario (RNAO): “Acceso vascular”, “Valoración y manejo del dolor” y “Prevención primaria de obesidad infantil”. Aunque estos ámbitos son distintos, todos contribuyen significativamente a mejorar la calidad de vida de las personas atendidas.
El manejo inadecuado de los accesos venosos puede derivar en complicaciones, en la prolongación de la estancia hospitalaria, en un mayor sufrimiento para la o el paciente y en un aumento de los costes asistenciales. Al 70 % de las personas hospitalizadas se les aplica una vía venosa para administrar medicación. Por ello, el cuidado del “capital venoso” requiere la implicación de numerosos profesionales con distintos perfiles (personal de enfermería, de medicina, celador, TCAE, gestor de recursos materiales…), e incluso la de las y los propios pacientes.
En este contexto, la estructura BPSO® (Best Practice Spotlight Organization) ha facilitado la colaboración entre distintos actores para implantar mejoras que marcan una diferencia. Entre estas acciones destacan la introducción de jeringas precargadas, el uso de apósitos reforzados y la colocación de soportes para mejorar el acceso a los guantes en las habitaciones. Además, se han promovido medidas integradas en la práctica asistencial, como la formación basada en evidencia para el mantenimiento correcto de los dispositivos. También se hizo el diseño y la difusión de una infografía creativa sobre la importancia de evitar el uso de joyas y esmaltes de uñas relacionado con la higiene de manos.
En 2023, los datos recogidos en el contrato programa revelaron áreas de mejora significativas. Solo el 77,11 % de las y de los pacientes ingresados contaban con un registro del dolor utilizando una escala validada, y el 10,90 % de esas personas, refirió dolor intenso en algún momento de su estancia. En el caso del dolor posquirúrgico, este se valoró en apenas el 61,65 % de las y de los pacientes intervenidos.
La identificación y el manejo adecuado del dolor son imprescindibles para un tratamiento efectivo. Para abordar estas carencias, el grupo multidisciplinar BPSO® implementó diversas estrategias que lograron aumentar el uso de escalas validadas, como la Escala Visual Analógica (EVA), alcanzando un 98 % en las unidades BPSO® en 2024. También se mejoró el registro de la valoración integral del dolor mediante la creación de listas de verificación para ayudar a nuevos profesionales y la introducción de herramientas como la escala PAINAD, diseñada para pacientes con dificultades de comunicación.
La obesidad infantil es un problema de salud pública de creciente relevancia, especialmente, en los países desarrollados, donde ha alcanzado niveles alarmantes. En el Estado, cerca del 40 % de la población infantil presenta exceso de peso, y en Euskadi, la proporción es de uno de cada cuatro niñas y niños.
Se trata de una problemática compleja, influida tanto por factores no modificables, como la genética y el estatus socioeconómico, como por factores modificables, entre los que destacan la mala alimentación y el sedentarismo. El aumento del consumo de alimentos ultraprocesados y el uso intensivo de pantallas contribuyen significativamente a esta situación.
El grupo BPSO®, compuesto por matronas, pediatras, enfermeras y personal administrativo, se basa en la “Guía de Prevención Primaria de Obesidad Infantil” y el “Programa de Salud Infantil” para abordar las causas modificables. Entre las acciones emprendidas destacan el registro sistemático de hábitos, la mejora de los consejos proporcionados a las familias en las consultas, el acompañamiento en el cambio de hábitos y la colaboración con colegios y ayuntamientos. Estos esfuerzos buscan reducir la prevalencia de obesidad en la población infantil.
La extensión de las buenas prácticas en la OSI Araba refleja el compromiso con la mejora continua de los cuidados. A través de la formación basada en evidencia, la implementación de protocolos y la colaboración interdisciplinaria, la organización avanza hacia una atención sanitaria más eficaz y centrada en las y en los pacientes, mejorando así su calidad de vida y su bienestar.














