Mugigela, un espacio para mejorar la funcionalidad de pacientes durante la hospitalización

El objetivo del proyecto es atenuar la pérdida funcional asociada a la hospitalización de pacientes, reducir su duración y disminuir derivaciones a centros de larga estancia
Se ha puesto en marcha en junio de 2025 en la tercera planta del pabellón B del HUA Santiago, la Mugigela, una sala de actividad física para personas hospitalizadas, en respuesta al creciente número de pacientes frágiles y pluripatológicas/os con estancias prolongadas. Su creación responde a la evidencia de que la inactividad durante la hospitalización, especialmente, en personas mayores y con patologías crónicas, acelera la pérdida de masa muscular y de funcionalidad. En pacientes de edad avanzada, solo 10 días de reposo en cama pueden suponer una pérdida de 1,5 kg de masa magra en extremidades inferiores y una disminución del 15 % de la fuerza de extensión de rodilla, favoreciendo la sarcopenia y la pérdida de autonomía.
Los estudios muestran que incluso en personas muy mayores y frágiles, el entrenamiento de fuerza mejora la masa y la fuerza muscular, la marcha y la capacidad funcional, reduciendo además, el riesgo de caídas. Dado el perfil de pacientes con ingresos prolongados y con pluripatología en el HUA Santiago, se consideró relevante disponer de un espacio específico en el HUA Santiago para trabajar estos aspectos durante la hospitalización.
El objetivo del proyecto, liderado por la Dirección de Enfermería y desarrollado en colaboración con los Servicios de Rehabilitación y de Medicina Interna, es atenuar la pérdida funcional asociada a la hospitalización de pacientes, reducir su duración y disminuir derivaciones a centros de larga estancia. Además, refuerza la idea de que la actividad física es una intervención terapéutica que debe mantenerse tras el alta.
La persona paciente es detectada en planta por enfermería o por Medicina Interna, comprueban que no existan contraindicaciones y envían una interconsulta a la Mugigela. Las y los fisioterapeutas realizan una valoración inicial, prescriben la actividad y programan sesiones diarias supervisadas durante la hospitalización. El desplazamiento hasta la sala lo realiza la propia persona paciente cuando puede moverse por sus propios medios; en caso contrario, es un familiar quien la acompaña. Solo en situaciones puntuales, interviene el personal celador. Una vez producido el alta hospitalaria, la persona también es dada de alta de la sala Mugigela.
Tras seis meses de funcionamiento, la acogida por parte de las y de los pacientes, y los resultados preliminares están siendo muy positivos. Sin embargo, se ha detectado que todavía es necesario aumentar el número de derivaciones desde enfermería y desde Medicina Interna para que más pacientes puedan beneficiarse de esta intervención, ya que el uso de este espacio contribuye de forma directa a mejorar la autonomía y la recuperación de nuestras y de nuestros pacientes.













