«La marquesa de Montehermoso»

En el palacio Atodo de la localidad de Tolosa y en una familia noble de finales del siglo XVIII nació María Pilar Acedo y Sarria

Hija única que recibiría diversos títulos nobiliarios: por parte de su padre, un terrateniente de procedencia navarra, José de Acedo y Atodo, condesa de Echauz; por parte de madre, Condesa IV de Vado; y por el casamiento con el marqués de Montehermoso obtendría el título de marquesa de Montehermoso. Una mujer elegante y atractiva que en el campo de la cultura se le considera una mujer ilustrada que dominaba cinco idiomas: italiano, francés, latín, castellano y su idioma habitual el euskera; además trabajó la pintura, en música la guitarra y escribía en distintos idiomas poesía.

A los 2 años, su familia decidió venirse a vivir a Vitoria y, en el año 1800 cumplidos los 16 años, fue casada en la iglesia vitoriana de San Vicente Mártir con el Conde de Montehermoso, Ortuño de Aguirre, cuando éste tenía 33 años de edad. Un hombre adinerado, político (alcalde de Vitoria y Diputado General de Álava) y muy culto, socio de la Enciclopedia y miembro de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. Sin duda, uno de los personajes más ilustrados de Vitoria. Del matrimonio de Ortuño y Pilar nacería la única hija, María Nieves Amalia.

Ortuño y Pilar fueron ilustrados, los “afrancesados” de la Guerra de la Independencia, partidarios de las nuevas ideas venidas de Francia (las libertades del pueblo, la división de poderes y la igualdad). Debido a esta relación tan estrecha con Francia, llegaron a participar a favor de la coronación de José I Bonaparte, Pepe Botella, en lugar de Fernando VII.

Tras su coronación, en el año 1808 el nuevo rey español emprenderá camino hacia Madrid y descansará en Vitoria. Aprovechando la coyuntura y, con el fin de conocer a la sociedad pudiente vitoriana, organizará una cena. Será en esta cena precisamente donde se conocerán Pilar y el nuevo rey. Días más tarde, José I compró al marqués el palacio de Montehermoso, hoy casa de cultura Oihaneder, por 300.000 libras y convertirlo así en el centro residencial real.

Se desconoce la verdadera motivación de compra, pero, parece ser que la hermosura de la marquesa con 24 años de edad le nubló la vista. Tal es así que, en una ocasión, el rey le preguntó a un conde francés su parecer por la cantidad que había pagado por el palacio, respondiéndole la famosa frase “ese palacio no lo vale ni con la marquesa dentro”. De ese encuentro entre la marquesa y Bonaparte nació la relación entre ambos pasando Pilar a cumplir el rol de amante y consorte a la vez.

Pero, en 1811 todo se va a complicar. El marqués de Montehermoso, Ortuño Aguirre, en un viaje a París fallecerá inesperadamente a consecuencia de unas fiebres muy altas. En ese momento, la familia del marqués decidirá retirar la educación de Amalia a Pilar, así como, el patrimonio de los Montehermoso tras la relación del amante con el rey.

En 1812 Pilar previendo la situación de gravedad que hay en la península, tras perder las propiedades del fallecido Ortuño, recuperó el título de su padre y de su madre pasando a ser condesa de Echauz y de Vado. Asimismo, vendió todas las propiedades que tenía para poder vivir fuera de España. Con el dinero que sacó pudo comprar un palacio en la localidad bearnesa de nombre Carresse. Días más tarde, Pilar decidió regresar a España, y encontrarse con José I en la corte de Valladolid.

A medida que transcurre el tiempo, el ejército inglés está haciendo retroceder al ejército francés y, José I entiende que la guerra está perdida, y que debe huir a Francia protegiendo todo el arte expoliado de España. Emprenderá viaje hacia el norte hasta alcanzar Vitoria. El 21 de junio de 1813 en la ciudad de Vitoria y alrededores, las tropas inglesas bajo el mando del general Wellington y del general Álava, lograron expulsar definitivamente al ejército francés. José Bonaparte, tan pronto alcanzó Baiona, realizó el saludo oficial a su gente regresando a París.

Pasados tres años, en 1816, la marquesa conocerá a un capitán de la Guardia Imperial, Joseph Carabene, y ambos decidirán por seguridad irse a vivir a una aldea cercana a París. Dos años después, la pareja decidió irse a vivir, definitivamente, al palacio bearnés de Carresse que la marquesa había comprado y, seguidamente, allí mismo casarse.

Al palacio de Carresse se acercó mucha gente de la alta sociedad, entre otros, Godoy, Víctor Hugo o Francisco de Goya, quien pintaría a Amalia en un cuadro que actualmente se halla en manos de un particular.

Pilar y su marido realizaron diversas acciones sociales para la población de Carresse como construir la escuela, el cementerio, la carretera del pueblo o la medicación gratuita. Los habitantes de esta población bearnesa siempre estuvieron muy agradecidos a los marqueses por las labores realizadas en su beneficio.

En el año 1817, la condesa de Echauz dará el consentimiento a la boda de Amalia que se celebró en Vitoria, a pesar de haber perdido los derechos sobre su hija. De cualquier modo, la relación entre madre e hija siempre fue muy buena, y la hija siempre que podía visitaba el palacio de Carresse. Es de reseñar, la relación entre ambas que siempre fue en euskera, cuidando así la lengua materna. Curiosamente un nieto de Pilar, el conde de Guendulain, más tarde, realizó diversos estudios de investigación del euskera a través de la Asociación Euskera, semilla de lo que posteriormente será Euskaltzaindia.

Pilar Acedo y Sarria fallecerá en el año 1869 en Carresse. Aunque siempre tuvo en el recuerdo volver a su Vitoria, nunca pudo superar las dificultades que tuvo para poder regresar.

Por último, este artículo tan solo ha querido reivindicar, por un lado, el trabajo excepcional de las mujeres de una época que continúan siendo marginadas por la historia y, por otra parte, dar a conocer la vida de una euskalzale sobresaliente y original del siglo XIX como Pilar Acedo y Sarria, la marquesa de Montehermoso, precisamente, en Vitoria.

 

 Autor: Fernando Grande Gil

Trabajador de la OSI Araba