La OSI Araba recoge el testigo de la Korrika en el kilómetro 2.536 de manos de Osakidetza y el Departamento de Salud

La carrera del euskera se inició el pasado 4 de abril en la localidad navarra de Puente la Reina, ha recorrido 2.500 kilómetros en 11 días y llegó ayer a su final en Vitoria-Gasteiz. En total casi un centenar de colectivos han portado por las calles de Vitoria-Gasteiz el testigo con el mensaje

La OSI Araba a las 11:23, al inicio de la calle México, recogió el testigo de manos de la consejera de Salud del Gobierno Vasco, Nekane Murga y el Director General de Osakidetza, Juan Luis Diego, que mostraron su apoyo inequívoco a la utilización y la normalización del euskera.

Aranatze López de Munain, fisioterapeuta, Jaione Aiala, médica de familia y Fernando Grande, oficial de mantenimiento, portaron el testigo acompañados de un grupo de profesionales de nuestra organización que se sumaron a la carrera popular a favor de la lengua vasca, a su paso por la capital. Tras recorrer el kilómetro 2.536, entregaron el testigo a la Ikastola Abendaño de la capital alavesa.

Durante estos días los corredores se han ido pasando un testigo que llevaba un mensaje secreto en su interior hasta el día de ayer, cuando se desveló el mensaje en una abarrotada plaza de la Virgen Blanca.

Pasadas las 12:30, la bertsolari Maialen Lujanbio, fue la encargada de leer el mensaje que se introduce en el interior del testigo que los relevistas se van pasando en el recorrido y que, previamente, había redactado. Una fusión entre el bertso, la poesía y el discurso.

En su mensaje, Lujanbio destacó que "el euskera no es una aplicación para los asuntos que atañen al euskera. El euskera debe estar en el sistema operativo de nuestro pueblo. Por ello hacemos Korrika, desde el pasado y hacia el futuro. Hacer para impulsar. Impulsar para llevar a cabo. Hacer, la ciudadanía. Impulsar, los movimientos sociales. Llevar a cabo, las instituciones".

Después de estas palabras impulsoras de nuestra lengua, las y los euskaltzales participaron y disfrutaron de una gran fiesta, en la que el tiempo fue un gran aliado.