“Ofrecer un servicio sanitario de calidad es responsabilidad de todos”

Hablamos con Nerea Gutiérrez, Directora de Enfermería de la OSI Araba

Hablemos de tus comienzos y de tu trayectoria profesional a lo largo de todos estos años.

Estudié Enfermería en la Escuela de Enfermería de Vitoria-Gasteiz y obtuve mi titulación de Diplomada en Enfermería en 1999, pero no fue hasta el año 2000 que empecé a trabajar como tal, una vez finalice los Estudios Europeos de Enfermería (ENI). Mi primer trabajo fue en unas cortas estancias que organizaba el IFBS en la Residencia San Prudencio, trabajamos mucho durante algo más de un mes en un equipo de profesionales estupendos, guardo un recuerdo maravilloso. A partir de ahí… el retén, la farmacia, la onco, el hospital de día oncológico, todo ello en Txagorritxu. Luego pase 4 años en la Residencia San Prudencio y de ahí pasé a Comarca Araba, 9 años en el Centro de Salud Aranbizkarra I. De muchos de ellos guardo grandes recuerdos de profesionales estupendos y gran compañerismo, muchas risas y ganas de hacer muy bien nuestro trabajo.

Estudios Europeos de Enfermería (ENI), ¿qué es esto?

Se trataba de una experiencia que colideraba la Escuela de Enfermería de Vitoria-Gasteiz, junto con las Universidades de Enfermería de Utrecht y de Brighton. Iniciabas estos estudios en primero de universidad y los combinabas con la Diplomatura, en tercero hacíamos las prácticas en Reino Unido, en mi caso en un hospital del NHS en Eastbourne, y luego finalizabas con un cuarto curso en el que aprendíamos sobre Investigación, Docencia, Gestión y Enfermería Avanzada. Obtuvimos el titulo de Licenciados Europeos en Enfermería, pero lo mejor fue conocer la enfermería de otros países europeos (Reino Unido y Holanda), analizar las diferencias y semejanzas y tratar de comprenderlas en su contexto cultural, legislativo, social y profesional. Aprendí mucho de enfermería, pero sobre todo de mí misma. Ahí fuera estamos unas cuantas y unos cuantos enfermeros que trabajamos duro y disfrutamos esta experiencia.

¿Cómo se ha reflejado todo este aprendizaje en tu vida profesional y cómo crees que influye en tu puesto actual?

Para mí enfermería ha supuesto todo un aprendizaje de la vida. Desde las primeras prácticas con 18 años te enfrentas a situaciones humanas muy duras, conoces el sufrimiento de las personas, las malas noticias, la muerte… y te das cuenta de que no puedes huir de ellas porque tu sitio como enfermera es estar junto a las personas que atiendes allí donde están (en la planta de hospitalización, en la camilla de urgencias, en la consulta, en el domicilio…). Esto te hace aprender a escuchar, a entender o sobreentender las múltiples respuestas de los seres humanos ante diversas situaciones y, sobre todo, te hace crecer como persona.

Luego, en mi caso, el haber experimentado el ENI en un principio me ayudo a vencer el miedo a enfrentarme a lo que para mí fueron grandes retos: plantearme trabajar fuera, en un entorno con un idioma que no era el materno, y luego a experimentar todas las grandes vertientes enfermeras. Me ha facilitado el dar formación pre y postgrado, en la universidad, en Osakidetza, en la Cruz Roja y para empresas de ayuda a domicilio. En este tiempo conocí personas con grandes retos en la vida. Me ayudó a experimentar la investigación y a plantear grandes y pequeños estudios sobre enfermería en soledad y con otros. También me lancé a la gestión, fui responsable de enfermería en Atención Primaria, trabajé en el Departamento de Salud, lo que me ayudó a ver la salud desde una perspectiva macro muy enriquecedora, y ahora…, bueno ahora estoy viviendo el reto más increíble, enriquecedor, costoso e inagotable que nunca me planteé experimentar en mi vida profesional.

Todo lo que he aprendido y desaprendido en mi vida impacta en la visión que tengo sobre la salud, la atención a las personas, la diversidad, la multidisciplinariedad, el potencial de la enfermería y el sitio que le toca ocupar a cada grupo profesional en el sistema.

Si tuvieras que destacar los dos retos más importantes que te has marcado como Directora de Enfermería ¿cuáles serían?

¿Solo dos? Pues voy a priorizar los más grandes, y que en realidad engloban a todo el Plan de Gestión de la Dirección de Enfermería:

  1. Complementariedad profesional: la OSI Araba cuenta con multitud de grupos profesionales, y dentro de la Dirección de Enfermería hay una diversidad enriquecedora que no existe en otras direcciones. Todos estos profesionales tienen competencias concretas, áreas sobre las que son las y los mejores en su trabajo, y lo que corresponde a la Dirección es apoyar y facilitar que esto sea así, ayudar a que la competencia y responsabilidad de cada grupo profesional se conozca y comprenda para que pueda ser respetada y defendida por cada profesional (tanto la suya como la de los otros) con el objetivo de ofrecer una atención de calidad, organizada y eficiente a la ciudadanía alavesa y a todas las personas que se acerquen a nuestra organización.
  2. Visibilidad/liderazgo de los profesionales de la Dirección de Enfermería: es necesario que las personas que reciben atención, en cualquiera de las fases o eslabones necesarios para alcanzar el producto sanitario, vean que las y los profesionales que gestiona la Dirección de Enfermería son profesionales capaces, eficientes y están capacitados para hacer lo que hacen y un poco más. Para llegar a ello es necesario que conozcan nuestra oferta de servicios y que cada uno de nosotros la mostremos, defendamos y alcemos la voz para alcanzar los objetivos, motivar el cambio y la mejora continua y evidenciemos que la calidad del cuidado es tan clave para el resultado como lo es la lista de espera, el número de profesionales médicos, la adquisición de equipamiento tecnológico o la ampliación de servicios sanitarios.
Cuando se habla de enfermería ¿qué crees que habría que cuidar más?

El lenguaje, la forma de comunicar y el contenido de lo que se comunica son tan importantes… En el caso de enfermería, refleja la visibilidad de sus profesionales y por eso hay que prestar atención a este tema, tanto para cambiar la forma en que hablamos de la enfermería como para escuchar lo que se dice y analizar el por qué se dice.

Somos un cuerpo de profesionales con un conocimiento científico que fundamenta lo que hacemos y, además, ofrecemos esta atención desde una perspectiva de humanización de la asistencia

Existen colectivos de la Dirección de Enfermería sobre los que apenas se escucha nada o muy poco. En el caso de las enfermeras nos encontramos con que o se habla poco o lo que se dice en ocasiones era mejor no haberlo escuchado, ya que se inspiran en connotaciones sexistas y machistas, y ahí se da el caso de desvalorizar el cuidado, de velar en mayor o menor medida su autonomía profesional o de conceptualizarla como ángeles, personas llenas de bondad, que sonríen y dan la mano. Y no es que esto no sea correcto, pero no es todo. Somos un cuerpo de profesionales con un conocimiento científico que fundamenta lo que hacemos y, además, ofrecemos esta atención desde una perspectiva de humanización de la asistencia.

Esto puede parecer una noticia trasnochada pero nada más lejos. Hace poco se escuchaba en la radio la noticia en la que un helicóptero había tenido un accidente y un médico había fallecido. Al finalizar la noticia comunicaban que también había fallecido la enfermera y los dos pilotos. Es una noticia triste, pero el titular no puede ser que ha fallecido un médico cuando lo han hecho 4 personas. Se puede hacer una prueba también en Google, si metes la palabra enfermera la quinta imagen lleva cofia y la octava es un disfraz de enfermera sexi.

A pesar de esto parece que la enfermería en general como profesión y en concreto en Osakidetza y en la OSI Araba se encuentra ahora en buena situación ¿es así?

La situación actual es inmejorable en ciertos sentidos. Es cierto que mantenemos ciertas creencias casposas que impactan a muchos niveles, pero los profesionales necesitamos aprovechar el momento para continuar en la labor iniciada hace años por otras compañeras para alcanzar el desarrollo profesional, el liderazgo y la visibilidad que estos colectivos han de alcanzar.

En otros entornos europeos las enfermeras lideran servicios sanitarios que hasta el momento en el nuestro se nos resisten. Aun así en nuestro contexto se han alcanzado muchos logros también, tenemos equipos de enfermería liderando los accesos vasculares, las ostomías, heridas crónicas…, pero es necesario seguir evolucionando, pues existen multitud de entornos en los que las y los profesionales de la Dirección de Enfermería son competentes para dar un servicio de calidad autónomo y en colaboración. Necesitamos creérnoslo, buscar aliados y aprovechar las oportunidades que se presenten. Actualmente, las Líneas Estratégicas del Departamento de Salud y Osakidetza apuestan por el desarrollo competencial de estos profesionales, lo que es necesario es desplegarlo hasta límites insospechados y no quedarnos solo en la gestión de los catarros. Las personas con patologías crónicas, la accesibilidad, la atención centrada en las personas, la participación ciudadana, la integración profesional, los cuidadores, la humanización de la asistencia o la calidad asistencial son solo algunas áreas sobre las que las y los profesionales de enfermería tienen mucho que liderar.

En los últimos años hemos visto que la Dirección de Enfermería organiza el Erizain Open Space, ¿en qué consiste?

El Erizain Open Space es una jornada que organiza la Dirección de Enfermería para abordar diferentes temas que nos preocupan, para ser trabajados de forma participativa entre profesionales de la OSI Araba. Hemos realizado dos, en la primera participaron todos los mandos intermedios de la Dirección y priorizamos el Plan de Gestión, en la segunda lo hicieron algunos mandos y profesionales líderes de proyectos de la organización para trabajar el liderazgo y acompañamiento a éstos. Ambas giran en torno a los resultados de una encuesta que preparamos y enviamos previamente a todos los profesionales sobre el tema seleccionado para trabajar.

Es una jornada muy bien acogida que nos ayuda a recoger y ordenar herramientas e ideas a trabajar en el año posterior. Nos supone un esfuerzo, pero hasta ahora ha merecido mucho la pena.

Si antes hemos hablado de retos vamos a hablar ahora de claves. ¿Cuáles dirías que pueden ser las dos herramientas clave para desarrollar el Plan de Gestión de la Dirección de Enfermería?

Creo que está claro, el trabajo en equipo y el compromiso. Dos claves completamente intangibles y probablemente difíciles de aprender con la lectura, pero por las que tenemos que trabajar para avanzar en el desarrollo, la visibilidad, la representación y la fuerza. Son las claves para romper con los clichés y trabajar por una atención de calidad a las personas desde un cuerpo de conocimientos profesional con entidad propia que ofrece soluciones eficientes, de calidad y satisfactorias para la ciudadanía, la economía, la sociedad, la cultura y la salud poblacional.

La visibilidad, el reconocimiento y el avance es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros, por ello es imprescindible encontrar facilitadores que nos ayuden a alcanzar los objetivos y proyectos que nos marcamos para avanzar en este camino.

Ambos impregnan el proyecto de acreditación de la OSI Araba como Centro Comprometido con la Excelencia, el BPSO.

Hemos podido ver este proyecto en diferentes noticias de la OSI Araba. ¿Por qué es tan importante para la Dirección de Enfermería el BPSO?

Porque engloba toda la estrategia de la Dirección de Enfermería. Es un proyecto internacional liderado por enfermería, en nuestro país liderado por la Unidad de Investigación en Cuidados de Salud (Investén-isciii), el Centro Español para los Cuidados de salud Basados en la Evidencia (CECBE) y la Asociación de Enfermeras de Ontario (RNAO). En el caso de la OSI Araba está liderado por las enfermeras de esta OSI, pero se pretende que participen profesionales de todas las disciplinas, ya que la atención a la salud de la ciudadanía no se concibe de otra forma. Fuimos seleccionados para la tercera cohorte y ya llevamos trabajando en el proyecto algo más de un año y el objetivo es alcanzar la acreditación en el año 2020.

El BPSO, a través de una metodología específica bien establecida, nos permite implantar recomendaciones basadas en la evidencia. Pero no solo es esto, el proyecto en su conjunto establece un proceso en el que se revisa documentación científica, se seleccionan recomendaciones, se analiza el contexto en el que implantarlas, de forma que se diseña una estrategia de implementación adaptada, y se establece una metodología de evaluación para conocer el impacto sobre la salud de las personas a las que ofrecemos cuidados de enfermería. Aproxima a las y los profesionales de la Dirección de Enfermería a la evidencia científica, potencia el trabajo en equipo, el compromiso con los cuidados, la toma de decisiones y la mejora continua. Le da visibilidad al colectivo, contribuye a la medición del impacto de los cuidados enfermeros, moviliza y estimula a las y los profesionales y, sobre todo nos ayuda a adquirir seguridad en la identificación y defensa de nuestra participación en la contribución a la salud de la población.

El proyecto está provocando satisfacción en las y los profesionales y, en sus fases iniciales, es por lo que más satisfecha me siento. A partir de aquí necesitamos seguir avanzando en el proyecto y trasladarlo a todos los ámbitos de la profesión y de la OSI Araba.

¿Cómo ha evolucionado la enfermería en los últimos años?

Ha evolucionado y sigue haciéndolo, creo que es de las pocas profesiones que no ha parado de reinventarse para adaptarse a las circunstancias y necesidades, esto le da un valor importante, pero probablemente pueda interpretarse como una debilidad desde ciertas perspectivas, pero que hemos de convertir en fortaleza, porque lo es. La profesión tiene un gran abanico de posibilidades de desarrollo, cada una muy específica, que precisa de su cuidado y que puede malinterpretarse desde una concepción generalista de la profesión. Cada nivel asistencial requiere de un conocimiento, una expertía y una responsabilidad muy diferente a las demás. En Atención Primaria las enfermeras y auxiliares tienen unas competencias dirigidas a la población general basadas en la educación para contribuir al mantenimiento de la salud de las personas y que estas permanezcan en sus entornos todo lo que su condición les permita, y todo desde una perspectiva comunitaria. El enfoque poblacional no se adquiere en un reciclaje o revisando documentación, todo ayuda, pero por alguna razón en el caso de la enfermería es una de las pocas especialidades reconocidas por el Ministerio. En el caso del hospital o las CCEE, las competencias de las y los profesionales de la Dirección de Enfermería tiene que ver con un mayor conocimiento tecnológico experto, con respuestas rápidas a situaciones complejas con el objetivo de ayudar a las personas a recuperar un nivel de salud que les permita volver a su entorno. Abarcan todas las circunstancias de la salud, distintas situaciones y con recursos muy diferentes, lo que la hace tan enriquecedora, necesaria y con valor.

¿Cómo ves el futuro?

“Creo que las circunstancias actuales requieren de decisiones atrevidas y necesitamos tomar impulso y aceptar ideas rompedoras”

Bueno, pues espero que de muy buen color. Creo que las circunstancias actuales requieren de decisiones atrevidas y necesitamos tomar impulso y aceptar ideas rompedoras. Quizás en el caso de la Atención Primaria sea un poco más urgente. Hace poco repasaba Alma-Ata con unos compañeros. Ha llovido mucho desde 1978, no se ha llegado a desplegar en toda su esencia y la población actual es radicalmente diferente a la de 1978, han pasado 40 años. Por esto, tiene que llegar el momento de dejar de hablar de ella y empezar a plantearse un nuevo modelo de Atención Primaria, uno que responda a las necesidades y realidad social, que se adapte al avance de las profesiones, que aprenda de lo experimentado y se mejore, que arriesgue e innove, que deje a un lado los egos y venza los miedos. Confío en que algún día será posible.

Ofrecer un servicio sanitario de calidad es responsabilidad de todos, de las y los profesionales al dejar de lado objetivos individualistas y de la población al realizar demandas y solicitudes de forma ordenada y responsable.